El modelo Heydrich de provocación
9 septiembre 2009 at 8:11 PM 1 Comentario
Una semana atrás, muchas naciones han recordado el inicio de la Segunda Guerra Mundial, aquel primero de septiembre de 1939. Dolor, vergüenza y desconcierto aún prevalecen al hacer memoria de ese capítulo trágico e ignominioso de la historia contemporánea.
Cuando se hace el recuento de las acciones que llevaron a un conflicto que verdaderamente arropó al planeta durante más de un lustro, suele pasar desapercibido el hecho que materialmente dio inicio a la guerra cuando la Alemania de Adolf Hitler invadió Polonia. Siempre se destacan las causas de la conflagración, por supuesto, y la referencia genérica al ataque nazi a una población cercana a la frontera germano-polaca.
He aquí, sin embargo, el dato por muchos desconocido: Hitler y el cabecilla de la policía secreta, Heinrich Himmler, ordenaron a un oscuro e inescrupuloso oficial de nombre Reinhard Heydrich, jefe del Sicherheitsdienst, el servicio de inteligencia de las temibles SS, tropas élite poli-militares bajo dependencia directa del führer, que creara o simulara una situación de agresión violenta contra ciudadanos alemanes, como excusa creíble para ocupar Polonia.
Heydrich obedientemente puso en ejecución el plan, ensayado con el mayor secreto durante dos semanas de agosto del ’39, y el último día de ese mes el joven estudiante Alfred Helmut Naujocks, miembro fanático de las SS y colaborador de la Gestapo, llevó a cabo la operación. Una decena de integrantes de la policía nazi y del servicio secreto del Reich, vistiendo uniformes militares polacos, entró al edificio de la radioemisora local alemana de Gleiwitz al caer la tarde del 31 de agosto, leyó ante los micrófonos un panfleto hostil en lengua eslava y asesinó a varios ciudadanos germanos para darle más “realismo” al ataque fingido.
Tras el horrible atentado que cocinó Heydrich por instrucciones expresas de Hitler, éste ordenó al ejército del régimen (la poderosa Wehrmacht) que violara la frontera con la vecina Polonia e iniciara la “jutificada” invasión «en defensa de la soberanía alemana». Desde Berlín e irónicamente por radio, el canciller del Tercer Reich dijo a su pueblo: “Esta noche, tropas regulares polacas han abierto fuego contra nuestro territorio. Desde las 4:45, nuestras fuerzas armadas han pasado al contraataque”.
Así empezó la Segunda Guerra Mundial. Con un perverso plan de provocación. Y el incidente fabricado se patentó como estrategia para causar intervenciones militares en todo el mundo. Ha servido de ejemplo a muchas fuerzas invasoras para sus planes de conquista y a regímenes autoritarios en su propósito de aniquilación de adversarios internos.
Durante el reciente agosto venezolano, a 70 años de aquellos oprobiosos hechos, medios de información y periodistas han sido víctimas de agresiones muy violentas. Ello ha inducido numerosas protestas gremiales, ciudadanas e institucionales, dentro y fuera del país, y junto al malestar público causado por la aprobación de una nueva Ley Orgánica de Educación sectaria y viciada de inconstitucionalidad, ha llevado a las calles el pretexto necesario para una brutal represión a manos de policías y guardias nacionales.
El gobierno de Hugo Chávez ha dicho, sin rubor alguno, que los doce periodistas de la Cadena Capriles golpeados con salvajismo el 13 de agosto en Caracas, “provocaron” amañadamente sus lesiones para pasar por víctimas, atacando ellos mismos a sus agresores. Es decir, se auto-infligieron la cayapa de golpes y patadas en una suerte de retorcida aplicación del modelo hitleriano que sirvió, siete décadas atrás, para avalar la ocupación alemana del territorio polaco.
El presidente Chávez usó los medios públicos nacionales de comunicación para difundir esta imperdonable mentira.
¿Crea el gobierno nacional las condiciones artificiales para instalar un régimen aún más autoritario y abusivo? ¿Provoca, con los desmanes “aislados” y “espontáneos” de sus partidarios, la reacción de la gente para luego reprimirla, aterrorizarla y anular su capacidad de protesta? ¿Copia Chávez la ironía del nefasto canciller nazi? ¿Es éste un uso flexible, licencioso y tropical de la receta del SS Heydrich y su tiránico mentor?
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1.
Vanessa | 9 septiembre 2009 a las 9:02 PM
Totalmente de acuerdo… es impresionante el parecido entre las tácticas de Chávez y las del nacionalsocialismo alemán. Sobre todo en los últimos acontecimientos. ¿Qué estará leyendo Chávez para inspirarse?
Excelente trabajo, Jesús. Gracias por rescatar ese dato histórico.