Reforma de la LEP: el análisis (2)

5 julio 2009 at 12:19 PM 2 comentarios

«El extraño caso de la constituyente del periodismo»

Con este título inició Rafael Boscán, del Movimiento de Periodistas Revolucionarios Fabricio Ojeda, un comentario –publicado en mayo de este año por Aporrea.org– sobre los vaivenes de la posición oficialista “para renovar las leyes y normas que rigen el ejercicio del Periodismo en Venezuela”.

Él se refería a la inconsistencia de los apoyos, dentro del chavismo, al planteamiento primario –por conspicuo– de toda la propuesta de transformación del «modelo comunicacional venezolano»: la constituyente gremial.

¿A qué cosa llaman así? Boscán ofrece un par de acepciones en su artículo: una que es tomada de los exhortos del grupo Periodistas por la Verdad, el cual propone una “Constituyente Gremial que lograra la refundación del gremio, la reivindicación de los periodistas mediante salarios justos, estabilidad laboral, programas de vivienda; llegar al fondo de la discusión de cada uno de los aspectos que tienen que ver con el ejercicio de la profesión y revisar y discutir la Ley del Ejercicio del Periodismo, el Código de Ética, así como la función del Colegio Nacional de Periodistas (CNP)”.

Y otra –más a su estilo, por la preferencia que revela en el escrito– que se guinda de la visión radical de Hindu Anderi (periodista perteneciente al Foro Itinerante del Poder Popular): “para la refundación del gremio periodístico, la constituyente gremial (…) debe crear nuevas instancias que agrupen a todos los trabajadores de la comunicación, aunque no sean periodistas”, según un despacho de la Agencia Bolivariana de Noticias del 28-05-07, que Boscán cita. Es por la amplitud de este concepto que el sector radical del oficialismo incluye, dentro de su ideario, la participación de las personas que, sin ser periodistas, laboran en los «medios comunitarios y alternativos».

La primera definición, de Periodistas por la Verdad, se acerca en términos y límites a la posición más moderada del chavismo gremial, expresada en un documento hecho público a menos de una semana de las elecciones del CNP en 2008. El comunicado lo firman 500 periodistas, entre los que resaltan Eleazar Díaz Rangel, Luisana Colomine, Helena Salcedo e Ylich Carvajal. Sin embargo, el coordinador de la ONG Periodistas por la Verdad, Marco Hernández, no suscribió su apoyo a esa proclama, que en su momento planteó la abstención en los comicios internos del gremio y la lucha por la reforma de la LEP. El texto en cuestión no propone una constituyente ni la inclusión de los comunitarios en un nuevo colegio, pero sí considera la importancia de las «nuevas formas» de comunicación que han surgido en el país.

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Díaz Rangel y Anderi: dos matices de la posición oficialista.

Tampoco firman ese documento Anderi, Boscán y otros militantes conocidos del radicalismo comunicacional. Se dibuja desde entonces un panorama de matices con posiciones light, medias y extremas en este sector, que va expresándose en los diferentes tonos del discurso oficialista a través del Movimiento por el Periodismo Necesario, Periodistas por la Verdad y el Movimiento Fabricio Ojeda, entre otros. ¿El Consejo Nacional de Comunicadores y Comunicadoras es el foro en el que todas las facciones se aglutinan para un esfuerzo común: la reforma de la Ley de Ejercicio del Periodismo? Esto parece cierto.

Pero la constituyente los sigue diferenciando entre sí. Lo lamenta Rafael Boscán cuando expresa en el artículo antes citado que en el debate de la «refundación» del gremio periodístico “la Constituyente sigue desaparecida”.

¿Y qué es eso de una constituyente para la comunicación y el periodismo?, pregunto ahora. La respuesta me la puedo dar luego de una brevísima reflexión, y es sencilla: un error conceptual, con el perdón de los proponentes.

Es un extravío pues, en lógica simple, una constituyente sólo sirve para crear una Constitución, transformar el Estado y poner la primera piedra de un nuevo ordenamiento jurídico nacional. Nada de esto se puede hacer desde un espacio específico de la sociedad, mucho menos en un gremio. ¿Se arrogarían los periodistas y comunicadores populares la potestad de rehacer las normas legales por las que van a ser regulados? Eso es inviable, imposible y no lo aceptaría el Estado, sea quien sea el que lo proponga.

Entonces, ¿por qué la insistencia en una «constituyente gremial»?

………………..

(Más de la propuesta oficialista en el próximo post).

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2 comentarios Add your own

  • 1. Raisa Urribarri  |  6 julio 2009 en 9:56 AM

    En un documento que puso a circular Eduardo Orozco se menciona un Consejo Nacional de Comunicadores Socialistas (COCOSO) ¿Qué hay de ello? Veo que mencionas el COCO, sin el SO 🙂

    Responder
    • 2. urbinaserjant  |  6 julio 2009 en 12:45 PM

      Es el mismito, sin duda.

      Responder

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